Walter Russell 2: La paradoja del universo infinito

Walter Russell español: Paradoja del universo infinito.


El infinito

Desde siempre me he preguntado cómo era posible que este mundo fuera un crisol de infinitas formas. Me maravillaba pensar que jamás iba a encontrarme con dos fragmentos de algo exactamente iguales. Cuando digo infinitas no me refiero a muchísimas, infinitas quiere decir que ninguna forma se repite jamás ni en el espacio ni en el tiempo, ni siquiera ampliando a nivel microscópico hasta llegar a nivel atómico. He aprendido a lo largo de los años como no hay dos hojas de un mismo árbol, dos granos de arena, dos alas de mosca, dos pupilas, dos huellas dactilares o ni siquiera dos gotas de agua exactamente iguales, jamás, ni en toda la eternidad o la inmensidad del espacio. Abruma pensarlo, ¿no os parece?

Esto lo han demostrado los científicos a nivel cristalográfico. El dicho que siempre hemos escuchado: «No existen dos copos de nieve iguales», que en realidad se refería a que: no existen dos cristales de hielo que cristalicen exactamente igual. Es cierto, absolutamente todos a nivel microscópico son diferentes. El profesor Ken Libbrecht ha conseguido crear dos copos prácticamente idénticos en laboratorio, pero él mismo reconoce: «Me gusta llamarlos copos gemelos idénticos porque son como las personas gemelas idénticas, son muy parecidos, pero realmente no son perfectamente iguales». (1)
Y estamos hablando de copos de menos de un milímetro. Si lo hacemos extensible a cualquier cristal del elemento o molécula que se nos ocurra, sucede exactamente lo mismo. Nunca encontraremos dos exactamente iguales. Parecidos, sí, casi idénticos también, pero exactos ni uno solo en toda la extensión del universo desde que se produjo el Big Bang.

Como veis este mundo es realmente extraordinario, mucho más de lo que quizá imaginamos. Sin embargo, un día llegas a la escuela y tu maestro te explica que los elementos mínimos que conforman toda esa materia infinita son idénticos entre sí, que todos los átomos de un mismo elemento son exactos, calcos precisos los unos de los otros. Y tú cabeza no acaba de entenderlo. (No voy a entrar en su estructura todavía en debate)

Átomos de hidrógeno idénticos. Bloques mínimos de la materia

Fig 1. Elemento H2. Bloques mínimos de la materia.

Comienzas desde lo más grande y vas reduciendo el foco hasta lo microscópico y aún más y sigue siendo infinito. Luego llegas a lo que ya no podemos ver y solo podemos medir indirectamente o calcular matemáticamente y resulta que esa infinitud de formas infinitas súbitamente se rompe. De repente, los protones son todos exactamente iguales, los electrones también y por tanto átomos equivalentes son exactos entre sí. ¿Qué ha ocurrido al cruzar ese límite? ¿No es posible que haya un problema de precisión o de percepción en la medida? Hay un abismo tan grande que no nos debería incomodar que así fuera.

Paradoja

Y aquí viene la paradoja del universo infinito que expongo. Hagamos una abstracción, supongamos que el universo está compuesto por bloques de Lego equivalentes a los átomos. El Hidrógeno sería al bloque más pequeño de una sola unidad de ancho, el Helio correspondería al bloque de dos unidades y así hasta el elemento 98 de la tabla periódica, el último que por ahora se cree que puede llegar a aparecer en estado natural. En este caso, qué pensáis, ¿sería posible que bloques idénticos fueran capaces de crear un universo eternamente infinito de formas de manera ilimitada por muy diminutos que estos bloques sean?

Daré mi opinión: a mi entender, no es posible. Si construyes con bloques idénticos, más pronto o más tarde, con más o menos amplitud espacial o temporal te acabarán por aparecer formas exactamente iguales. Átomos repetibles generarían moléculas repetibles y estas cristales idénticos. No obstante, ya hemos visto que no es el caso de nuestro universo. Dicho de otro modo: un universo totalmente infinito debe serlo también en lo pequeño, en sus unidades mínimas. En este punto alguien podría decirme: «bueno, es que un cambio infinitesimal puede generar un cambio enorme, eso ya está demostrado». Efectivamente es así, es precisamente lo que postula la Teoría del Caos, sin embargo, esta teoría para explicar este hecho desarrolla los fractales y estos acaban repitiéndose más pronto o más tarde, luego necesitamos algo más.

Por eso voy a lanzar una hipótesis arriesgada, aunque bonita al fin y al cabo: ¿Y si no existieran dos átomos de Hidrógeno idénticos? ¿Y si los átomos de un mismo elemento y sus electrones y protones en realidad fueran todos ellos ligeramente distintos entre sí e interactuaran de maneras que todavía no comprendemos?

Walter Russell

Con esta paradoja del universo infinito en mente, llegó Walter Russell y su cosmogonía a mi vida. Y fue el único capaz de dar respuesta a mi idea de un universo completamente infinito

Os explicaré cómo… Para Walter Russell los átomos son estructuras parecidas a sistemas solares, nebulosas o galaxias y todas ellas, por tanto, tal y como afirmamos para los sistemas solares y galaxias que vemos, son infinitas en sus formas.

Estructura átomos Walter Russell (Paradoja del universo infinito)

Fig 2: Evolución de la estructura de los elementos/átomos
por Walter Russell

Walter Russell postula que todos los elementos que componen la materia, los átomos, van transformándose infinitamente unos en otros al ir creciendo y evolucionando, como lo hacen las galaxias o sistemas solares desde las nebulosas o discos de polvo.

Con su enfoque de los átomos desde luego que se explicaría un universo eterno de infinitas formas. Ves sus dibujos y los integras de manera natural, como si hiciera mucho que ya lo supiéramos. A pesar de todo, sé que aceptar hoy esta teoría suya rompería demasiados dogmas, pero si algo ha hecho la ciencia desde hace cientos de años ha sido romper dogmas. A mi modo de ver, pese a no saber si este genio habrá acertado en su teoría, es indudable que es una preciosa manera de imaginar nuestro universo. Siento que conforme nos vayamos acercando a lo más pequeño las ideas de Walter Russell se irán revelando.

El problema con que nos topamos a día de hoy al medir lo más ínfimo es que se producen fenómenos que desconocemos y que pueden hacernos suponer que partículas equivalentes sean idénticas. Seguramente a una suficiente distancia también nos parecerían iguales todas las galaxias o los planetas y estrellas pese a lo diferentes que nos parecen ahora a nuestras distancias ayudados de telescopios. Así, podemos estar midiendo una cualidad de los mismos que fuera equivalente, como la gravedad o la presión/carga que ejercen sobre lo que les rodea. Ya sabemos que en física de partículas medimos el efecto, no la causa; y efectos iguales pueden ser producidos por bloques ligeramente diferentes.

Pienso que quizá este universo está así desarrollado precisamente para que no haya interferencias entre dimensiones. Lo que justificaría que no pudiéramos medir más allá de un determinado límite. Incluso el tiempo ayuda a esta separación, puesto que su percepción también cambia con el tamaño, como lo hace con la gravedad o la velocidad.

Hay mucho que avanzar todavía para poder estar seguros de la concepción de Walter Russell de los elementos, pero daría solución a la paradoja del universo infinito. Quizá debamos empezar a plantear esta posibilidad que ya proponían antiguos sabios, que todo es relativo y que el tamaño es solo una ilusión de percepción, por lo que si pudiéramos percibir lo diminuto probablemente podríamos observar también un crisol de formas infinitas.

Hoy en día conocemos la radiactividad de ciertos átomos pesados que provoca que estos se vayan transformando, perdiendo energía, haciéndose distintos a lo largo de su vida, lentamente, hasta convertirse incluso en elementos diferentes. Es un comienzo para empezar a entender cómo puede ser de variado nuestro universo de lo pequeño.

De nuevo Walter Russell de manera maravillosa nos recuerda lo limitada que es la mente humana y sus restringidos conocimientos. Hemos de ser humildes y reconocer que todavía nos queda mucho por recorrer. Al fin y al cabo, los que nos vemos fascinados por las claves de este universo hemos de dar gracias, puesto que de otra manera el viaje del ser humano se haría mucho más aburrido.

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Enlace a la 1ª Parte de Walter Russell:

El fotón oscuro o el secreto del universo

Link copos nieve: https://www.vozpopuli.com/altavoz/next/Fisica-Simetria-Copos_de_nieve-Hielos-Cristales-Kenneth_G-_Libbrecht_0_885811451.html
Original: http://www.snowcrystals.com/identicaltwins/identicaltwins.html

Representación simbólica del átomo de H2: De Mets501 – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1318775

Una respuesta a “Walter Russell 2: La paradoja del universo infinito”

  1. Mirian Collantes Mejia dice: Responder

    Hola, gracias por explicar el trabajo de W.Rusell, realmente no sabía sobre él, estoy fascinada con su trabajo.

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